BISUTERÍA
La Bisuteria existe desde los tiempos de la
prehistoria. Con el oro y la plata se fabricaban exclusivas piezas como joyas,
monedas y estatuas siguiendo el estilo y los gustos propios de la época y las
ciudades donde las elaboran. En Venezuela, pocas investigaciones se han
realizado sobre este arte. Un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Económicas
y Sociales (FACES) de la Universidad de Carabobo explica que la orfebrería
colonial venezolana por su calidad, podría ser comparada con la de cualquier
lugar de América.
En Caracas, para la segunda mitad del siglo XVI, había
11 plateros activos, lo que es un número considerable si pensamos que la ciudad
acababa de ser fundada. Para el siglo XVII vivían 25 plateros en la misma
ciudad. El siglo XVIII fue la época del gran auge y desarrollo de la orfebrería en todo el país. En Caracas, un total de 111
maestros vivieron durante ese siglo, a cuya cifra se le debe sumar algunos de
los 106 aprendices que estaban activos para los primeros años del siglo XIX.
Creatividad e Imaginación
Los orfebres pueden hacer cualquier cosa que imaginen.
No existen peticiones, nadie pide nada, si se atreven a hacer una pulsera, la
hacen. Aparte del talento que se necesita para ser orfebre, también se ha
demostrado que no sólo depende de habilidad ni de creatividad, sino del esfuerzo
y de la paciencia. Para ser un buen orfebre hay que tener buena vista, buena
espalda y paciencia. Asimismo, las piezas creadas deben tener personalidad.
Por otra parte, ser orfebre en estos tiempos no es un
oficio a dedicación exclusiva. Hay desde amas de casa, hasta licenciados,
abogados, ingenieros y administradores. Estas personas acuden a la Bisutería en
busca de un “plan B” en su vida.
La Bisutería en el Mercado
Actualmente las piezas de bisutería están hechas de
cobre, pero bañadas en oro. Son pocas las que se realizan con plata y mucho
menos las que se hacen con oro. Esto tiene que ver con la subida desde hace
cuatro años del más del 300% de la plata.
La bisutería suele usar materiales muy diversos, desde
la porcelana hasta
los alambres de latón, pasando por la pasta
de papel o las perlas cultivadas. Los objetos confeccionados con metales o sus aleaciones suelen
llevar un recubrimiento de material noble, como el oro, la plata, o el rodio. Dependiendo de la calidad del recubrimiento un adorno
de bisutería fina, de este tipo, puede llegar a ser prácticamente
indistinguible de una joya, lógicamente, para una persona no experta. Los metales
preciosos suelen ser muy densos y
por tanto las pequeñas piezas que se elaboran con ellos son, para su tamaño,
bastante pesadas. Un buen sustituto, al menos en cuanto a densidad, suelen ser
las aleaciones de plomo.
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